4 abr. 2008

Un pérdida irreparable para mi vida

Escribo desde una ciudad llamada Huariaca que esta a 2941 msnm y se encuentra localizado en el trayecto de Huánuco - Cerro de Pasco. El clima álgido, intensas lluvias, mañanas medianamente soleadas y atardeceres muy frias que a pesar de llevar chompas y casacas el frio traspasa tanto que nos hace tiritar.
No estoy aquí por aventura, paseo ni mucho menos vacaciones. Aunque hace años atraz eso era la consigna al venir a Huariaca con toda mi familia. Visitar a los padres y parientes de mis padres y relajarnos con una calida ciudad, pequeña pero muy acogedora. Ahora las cosas han cambiado y cambiaron para siempre, el motivo de la visita a esta ciudad ya no sera visitar a la mujer que concibio al estupendo hombre que tengo como padre, ya no habra jamas las locas carreras hacia las subida del Cerro Chagamarca para sorprender a mi abuelita en su cocinita, rodeado de sus cuyes y gallinas, encendiendo el fuego de su "vicharra" para preparar el rico "caldo verde" y su cafecito bien calientito para matar el frio; ya no habra más ver a esa mujer anciana con sus polleras y gorrito para la cabeza alegrandose hasta el delirio por vernos llegar, desesperandose por atendernos y que no nos faltare nada. Ese momento tenian que escaparse cuyes y gallinas porque se convertirian en el desayuno y almuerzo del dia. Su felicidad era entendible, su algarabia era explicable, había llegado su Hijo, su primogenito, rodeado de su famlia, nuera y nietos a quien adoraba muchisimo.


Hoy esa mágia se perdio, Dios se encargo de ponerle fin a esta linda historia, El cerro sus ojos para ponerle un tierno y acogedor descanso.


Nuestra visita ahora es para darle el último adios a esa maravillosa mujer que me dio a un padre tan maravillos como el que tengo ahora, que me entrego muchos días de felicidad cuando ella aun en el 100% de sus fuerzas llegaba feliz a Huánuco para visitarnos. Ahora solo la recordamos alegremente como la abuelita cariñosa y engreidora que era.


La mañana del miercoles 02 de abril será un día que no olvidaremos jamas. Recien empezabamos a despertarnos cuando una llamada nos dio la mala noticia. Aquella noticia termino por sacarnos de la cama para enterarnos que nuestra abuelita había terminado sus dias. La tristeza y algunos llantos reino en mi hogar aquellos minutos, mi Padre fiel a su caracter y poca emotividad mostro solo un rostro triste, tal vez sea porque aun no se adecuaba a ese momento, ya que horas más tarde no pudo contener su carga de emociones y empezo a derramar sus lagrimas. Todos teniamos que mostrale fortaleza ya que él lo iba a necesitar.


Ahora me encuentro aquí narrando este triste episodio de mi vida, ya que ahora si me toco perder a alguien muy cercano para mi. Los dias en Huariaca ya no seran los mismos, pero tenemos que mantener en la mente los buenos recuerdos de mi viejecita.


Algunas lagrimas mojan aun mi rostro al momento de escribir estas lineas, lo siento pero no puedo evitarlos, yo tambien guarde mis emociones para darle fuerza a mi familia, pero ahora que estoy solo con mis pensamientos, los recuerdos aparecen y la tristeza me embarga. Solo espero que mi abuelita donde quiera que este, nos protega siempre con el inmenso amor que nos tenia.


Que en paz descanse.